Opinión / Reflexiones › Viviendo en el Valle Sagrado

Por Isabel Muñiz

El Valle de Cholula –al cual yo llamo el Valle sagrado-  es una región que se encuentra en el estado de Puebla y que está compuesta por un vasto territorio y varios pueblos y ciudades, entre los que se destacan las ciudades de San Andrés Cholula y San Pedro Cholula.

Esta región ha mantenido una constante habitación desde los tiempos prehispánicos. Todo el Valle de Cholula tiene un encanto especial, me lo han dicho todos aquellos foráneos que pasan algún tiempo a mi lado recorriendo las calles, paseando por los zócalos de sus comunidades y juntas auxiliares, observando las fiestas y tradiciones y visitando la pirámide o los mercados para comer algunas quesadillas y comidas típicas (mis favoritas son las quesadillas de huitlacoche). Para mí no hay mayor placer que vivir en San Pedro y San Andrés Cholula, me gusta esa combinación que se percibe de vivir en una ciudad que más bien es un gran pueblo indígena, que cuenta con las comodidades de una ciudad pero que se siente y vive como provincia. Me encanta poder llegar a cualquier punto de las ciudades en bicicleta, y no hay nada más placentero para mí que caminar por sus zócalos (de San Andrés, de San Pedro o de alguno de las juntas auxiliares), pasear por los campos aledaños a la pirámide, o pasar la tarde en el portal Guerrero de San Pedro Cholula.

Con los años me he hecho afecta a la fotografía de la vida cotidiana de la región y cada día me asombra esa belleza muy mexicana de los paisajes y de las personas. No me extraña que así como yo disfruto del Valle de Cholula, muchos más descubran sus bondades, de ahí que se ha convertido en un espacio turístico. Las ciudades de San Andrés y San Pedro Cholula encabezan los destinos turísticos del Valle de Cholula, después otras comunidades también participan de este fenómeno. El Valle de Cholula ofrece a los turistas grandes atractivos, desde su patrimonio edificado hasta sus tradiciones, pirámides, construcciones coloniales, gastronomía, ritos, y además con los años se han venido adecuando las condiciones de la región para recibir a los turistas. Sin embargo, antes que un museo, la región es un lugar habitado por grupos de personas cuyos ancestros han estado aquí desde centurias.

Los Cholultecas mantienen ciertos rasgos indígenas que se destacan no solo en sus físicos, también en sus apellidos,  conformándose como un grupo de pueblos originarios que se han mantenido fieles a sus raíces, pero que se han ido adaptando a los cambios, sin embargo la identidad de los Cholultecas no se ha perdido. Gran parte de los Cholultecas aun privilegian su vida tradicional antes que su inserción a la vida moderna, si bien muchos Cholultecas trabajan o estudian en la ciudad de Puebla, dividen su vida cotidiana entre las actividades del mundo moderno y las del mundo tradicional, pero le dan mayor importancia a su participación en las tradiciones.

Por tanto considero que el Cholulteca promedio es un ser apasionado, porque siente pasión por su lugar de origen y por su patrimonio cultural. El Cholulteca promedio está orgulloso de serlo, conoce su lugar en la comunidad y la forma en que participa con ella, y está feliz de ser Cholulteca. El Cholulteca ama los paisajes locales, la vida en sus comunidades, la gastronomía local, ama también sus iglesias y las joyas que a ellas pertenecen y ama la unión que existe entre los demás integrantes de su comunidad.

En cuanto a su identidad, el Cholulteca primero se concibe como hijo de su barrio, luego miembro de la ciudad o pueblo, y luego como parte de la región; sin embargo no son un tejido homogéneo de personas y culturas iguales, cada rincón del Valle de Cholula tiene sus características particulares y en ese sentido las personas que lo habitan son diferentes, los hay más amistosos, otros más aguerridos, los hay profesionistas, los hay familiares de migrantes, artesanos, o campesinos.

Entre ellos se presentan ciertas rivalidades, y también hermandades, y es que aunque viven en el mismo valle tienen orígenes distintos, es decir se trata de grupos originarios de diversas etnias, que sin embargo se conciben como mexicanos orgullosos de su hermosa tierra. Adornando el Valle de Cholula los volcanes Popocatepetl e Iztacihuatl resultan ser sus guardianes, conformando una frontera natural que resguarda el valle. La imagen extraordinaria de la pirámide de Cholula coronada por el templo de la Virgen de los Remedios y teniendo como marco el Volcan Popocatepetl es mundialmente famosa, y es una imagen que está inserta profundamente en la identidad de las personas que habitamos el valle. A veces cuando salgo de viaje al mirar la pirámide a lo lejos percibo esta sensación de familiaridad y pertenencia y pienso simplemente “este es mi hogar”, y es que ser parte de la población de Cholula es un verdadero orgullo; como decía un amigo editor de un destacado diario, “somos privilegiados por poder habitar el Valle de Cholula”.

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